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martes, 17 de enero de 2012

¿HAY CRISIS EN EL FÚTBOL?



Acabamos de conocer las primeras medidas de ajuste, articuladas en los primeros Consejos de Ministros celebrados estos últimos días y encaminadas a tomar el pulso al desbocado déficit público; medidas, por otra parte, impuestas probablemente por instrucciones de hecho, que no de derecho, por nuestros reguladores europeos.

Como bien decía el depuesto Director General del FMI, Sr. Strauss-Khan, “las crisis siempre las pagan los mismos”, los más débiles. Y debe ser así, porque las citadas medidas suponen un buen recorte, no sólo hacia la merma de servicios básicos como la salud y la educación, sino que además van dirigidas de la forma y manera más directa al bolsillo de los ciudadanos a través del incremento en la presión fiscal. Pero esto ya lo sabemos, se ha repetido otras veces.

"No es oro todo lo que reluce"
¿Y, si los que se encargan de dirigir nuestros designios, echasen un vistazo hacia determinados sectores de nuestra economía...? ¿Y, si antes de emprender una senda de recortes de bienes  básicos, organizasen con más eficiencia esos otros sectores económicos...?

Si nos situamos a principios de la década de los noventa, la deuda acumulada por el conjunto de los clubes de fútbol español rondaba los 240 millones de euros, unos 40.000 millones de las antiguas pesetas, cantidad que, por aquel entonces, ya suponía un verdadero escarnio social.

El Gobierno de entonces, ante la magnitud del problema creado por la irresponsabilidad manifiesta de los dirigentes de esos clubes, ayudada por la desidia de nuestras leyes, decidió poner en marcha dos medidas. 

¡Manda güevos...!
La primera de ellas, encaminada a dotar de un marco jurídico y económico a esos clubes que, hasta entonces, habían estado funcionando como auténticas asociaciones deportivas con presupuestos millonarios en un mundo altamente profesional; se legisla y se diseña la llamada Ley del Deporte, Ley 10/1990, desarrollada a su vez por el Real Decreto 1251/1999. Y, la segunda, procediendo a subir el porcentaje en el que participan el conjunto de los clubes en la recaudación de las quinielas deportivas, entonces la "gallina de los huevos de oro", pasando del 2,5% al 7,5%, con la condición impuesta por el gobierno de que el mismo se destinara a sanear y taponar el agujero creado por ellos.

Con la creación de la citada ley se perseguía dotar de mayor transparencia a nivel económico y jurídico a las empresas del deporte profesional y más en concreto al mundo del fútbol, de gran peso social y mediático en nuestro país, que hasta la fecha venían funcionando sin un marco legal que regulase sus actuaciones y sus responsabilidades, lo que había traído esa situación de catarsis económica, a la vez, que abría la puerta para que esas sociedades anónimas deportivas pudieran en un futuro participar en nuestro mercado bursátil con su salida a bolsa, lo que, a fecha de hoy y curiosamente, no se ha producido por parte de ninguna de ellas.

En resumidas cuentas, se pretendía poner orden, responsabilizar a los dirigentes de esos clubes en su gestión y evitar que los hechos se repitieran de nuevo.

A raíz de esto, se obliga a los clubes a convertirse en sociedades anónimas deportivas, las llamadas SAD, a excepción, curiosamente, de determinados clubes, por otra parte los que más presupuesto manejan y más poderosos son dentro del calendario futbolístico, que siguen rigiéndose por el mismo mecanismo societario de entonces. Sin entrar a analizar este hecho por no ser tema de lo que aquí se trata, esto vulnera el principio de aplicación de la citada ley del deporte.

Si nos situamos en el momento actual de los hechos, estos clubes deportivos no sólo no han visto saneados sus presupuestos millonarios, por otra parte regados de millones con otra de las "gallinas de oro" actuales, como son los derechos televisivos, sino que, a fecha de hoy y según los datos declarados por ellos mismos en el Registro Mercantil, la deuda total sobrepasa la friolera de los 3.500 millones de euros, datos incompletos y aproximados porque parte de los clubes profesionales no presentan desde hace tiempo sus cuentas en registro correspondiente. De esta deuda, más de 600 millones de euros, también dato incompleto, son deudas con Hacienda, y una cantidad no determinada, que a buen seguro será de cuantía respetable, con nuestra Seguridad Social.

Hacienda ¿somos todos?
No entraré a analizar que otro de los canales de ingresos, a los que habitualmente han recurrido los clubes para ir solventando su nefasta tesorería, ha sido a las famosas recalificaciones de terrenos aprovechando los acuerdos urbanísticos con los ayuntamientos de turno, "gallina" que, por el estallido ya conocido en el sector inmobiliario, ha dejado de dar esos preciados "huevos de oro".

En el mundo económico y cuando se estudia la asignatura de análisis de balances se define a la quiebra financiera, de forma coloquial, cuando el conjunto de los bienes que posee una empresa se ve superado por el conjunto de sus deudas. El conjunto de las deudas de los clubes ya supera el 91% de lo que tienen, analizando los datos publicados por ellos mismos, lo que nos lleva a pensar que tal situación se dará en breve, si es que no la han sobrepasado ya, por lo que podríamos encontrarnos en una situación irreversible.

A esto se añade que por cada 100 € que generan, gastan 113 € y que, cada vez más, estos clubes se acogen a la Ley Concursal.

Pero, ¿en qué afecta todo esto al resto de los ciudadanos...?

A tenor de las medidas a las que están recurriendo el conjunto de nuestras Administraciones Públicas para la reducción del susodicho déficit, y valga como ejemplo la Comunidad Autónoma de Cataluña que, con toda seguridad, se postula como la punta de lanza de lo que harán el resto de CCAA, estableciendo ya un copago sanitario con el euro por receta y los 10 euros por estancia de hospital, restricción de horarios sanitarios básicos como son las unidades de urgencias y coronarias de ciertos hospitales, el cierre de centros de salud y de camas hospitalarias, céntimo sanitario, reducción de profesorado, y un sin fin de medidas que nos llevarán al principio del fin de lo que hasta ahora entendíamos como derechos fundamentales para todos.

Cómo un sector del deporte que maneja cantidades ingentes de dinero, se permite el pago de millonarias cantidades de dinero por adquisiciones de jugadores, contrayendo una deuda que, a buen seguro, no podrán pagar, con unos sueldos de jugadores obscenos en lo moral y en lo social y además con un trato fiscal especial que y que muy probablemente no proporcionan a nuestro país ningún valor añadido, salvo el ya conocido, y todo esto a costa de mantener una deuda del todo inadmisible con nuestras arcas públicas, consentida por esos mismos políticos que exigen al resto de la ciudadanía un esfuerzo adicional.

¿Cuántos servicios necesarios para el conjunto de los ciudadanos se podrían mantener si este mundo consentido del fútbol cumpliese con sus obligaciones...?

Soy Goyo Vilda y en este blog comparto contigo mis inquietudes y reflexiones semanales. Para atender tus intereses personales o necesidades empresariales estoy a tu disposición con todo el equipo técnico de ALFICO. Puedes usar el formulario de contacto de nuestra web o el teléfono 979 123 738.


sábado, 22 de octubre de 2011

EL "COPAGO" SANITARIO

El artículo 43 de nuestra Constitución de 1978 normaliza el derecho de todos los españoles a la protección de la salud estableciendo como obligación a los poderes públicos la organización y tutela de la Salud Pública.

Esta aseveración que marca nuestra Ley de leyes transforma el Derecho a la Salud como un derecho fundamental y lo dota de un carácter universal para todos y cada de los ciudadanos de nuestro país.

La Ley 14/1986, de 25 de abril, Ley General de Sanidad regula todas las acciones que permiten hacer efectivo el derecho a la protección de la salud reconocido en ese artículo de nuestra Constitución.

Más recientemente el pasado mes de julio se aprueba la Ley General de la Salud donde se reconoce, en esencia, el acceso a la asistencia sanitaria de todos los ciudadanos sin excepción, lo que reafirma más si cabe la universalidad de este servicio tan básico y vital.

A través de estas normas, y otras más que se han ido redactando, el legislador viene a definir dos hechos de capital importancia, el primero, que todos los ciudadanos tienen el derecho ineludible de poder acceder a un sistema de salud digno y el segundo, descarga sobre la Administración la obligación de dotar a ese sistema de todos los medios necesarios y suficientes para que pueda ser ejercido tal derecho.

Así pues, y bajo la tutela de nuestras Administraciones, cualquier ciudadano podrá tener a su alcance al conjunto de medios humanos y materiales denominado Sistema Nacional de Salud que es el que debe de garantizar uno de nuestros pilares fundamentales del llamado Estado de Bienestar que no es otro que la salud individual de cada uno de nosotros.

Surge, pues, la cuestión de fondo que no sólo ataña a nuestro país sino a todos los países de nuestro entorno, o al menos de aquellos cuyas economías son más avanzadas, sobre cómo afrontar el coste que le supone a cada país garantizar con plenitud el ejercicio de la salud para todos y cada uno de los ciudadanos.

¿Cómo dotar los recursos necesarios para llevarlo a cabo?

¿Cómo hacer que sea sostenible a lo largo del tiempo?

En nuestro país los recursos que se destinan a nuestro Sistema Nacional de Salud se establecen a través de nuestros Presupuestos Generales del Estado “consolidados”; los formados por el Estado, los Organismos Autónomos, la Seguridad Social y el resto de Organismos.

Recordemos que la competencia de la Salud ha ido transfiriéndose desde el año 2003 a cada una de las CCAA de tal modo que son ellas con sus presupuestos las que deben garantizar el funcionamiento de nuestro sistema y, a modo de ejemplo, la Comunidad de Castilla y León destina al capítulo de salud 1.685 millones de euros de los 10.045 millones de su presupuesto total y la Comunidad de Madrid destina 7.125 millones de euros de un total de 16.724 millones que conforman su presupuesto global.

En el conjunto de nuestras CCAA, prácticamente el 40% de sus presupuestos van destinados al sector sanitario.

Hay que tener en cuenta que el sistema sanitario resulta ser un sistema deficitario para el conjunto de nuestras administraciones y en consecuencia para todos nosotros; necesitamos mucho dinero de nuestros presupuestos para que pueda ser desarrollado de forma eficaz.

El Informe Abril elaborado en el año 1991 vino a sugerir un sistema de “copago” sanitario al establecer que los pensionistas con más recursos pagaran parte de las medicinas.

Más recientemente, en enero de este año el Secretario de Estado de Hacienda, el Sr. Ocaña, opinó, a una pregunta que se le formuló al respecto de nuestro Sistema de Salud, que habría que considerar en un futuro el establecimiento de un sistema de pago directo por parte de los ciudadanos para aliviar la carga presupuestaria de nuestras administraciones.

Así y con todo, existen otras voces que afirman que antes de llegar a la contribución del propio ciudadano habría que emprender un saneamiento de otros sectores de nuestra economía a la vez que acometer reformas estructurales de nuestro sistema sanitario ya contempladas en la Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y la Ley de Cohesión y Calidad de la Salud.

Si bien es cierto que ningún gobierno desde la entrada de la Democracia en nuestro país se ha atrevido a poner sobre la mesa tan controvertida materia, no es menos cierto que ya existe uncopago encubierto y valga como ejemplo la contribución del famoso céntimo sobre carburantes que algunas CCAA ya aplican, el pago de una parte de nuestras recetas para medicamentos para parte, sobre todo, de la clase trabajadora, sin dejar de lado que determinadas especialidades médicas están fuera de la cobertura sanitaria como son los odontólogos y podólogos, entre otras.

La salud tiene precio
En lo que atañe a países de nuestro entorno más directo, cada país acomete la financiación con fórmulas diversas aunque el espíritu es común denominador a todos, derivar directamente al bolsillo de los ciudadanos una parte de esta factura sanitaria para descongestionar la aportación estatal, así pues...
  • Francia, el ciudadano aporta 1 € por visita al médico.
  • Italia, 10 € por visita al médico y 25 € por urgencia al hospital.
  • Alemania, 10 € al trimestre por visita al médico, el 10% del precio del medicamento y 10 € por cada día de hospitalización.
  • Suecia y Noruega, de 15 € a 20 € por visita la médico, 7 € por cada día de ingreso en un hospital y pago de medicamentos hasta un total de 180 €.
  • Reino Unido, es similar al español.
  • Irlanda, de 2,20 € a 4,50 € por visita al médico, 100 € por urgencia al hospital y hasta un máximo de 120 € en gasto de medicamentos.
  • Portugal, de 2,20 € a 4,50 € por visita al médico.
  • Grecia, todos los ciudadanos pagan el 25 % de los medicamentos.
  • Austria, de 8 € a 17 € por día de hospitalización y 5 € por receta médica.
Y a la vista de estas comparativas con los países de nuestro espectro geográfico, con los que compartimos nuestra andadura a través de la Unión Europea, más que nunca debemos plantearnos la viabilidad de nuestro sistema de salud para el futuro.

Dicen los juristas constitucionales que imponer una tasa por la utilización de los servicios sanitarios provocaría el incumplimiento del ejercicio de tal derecho universal para una parte de nuestros ciudadanos agravado por el abandono que les provocaría en su persona al no poder afrontarlo por su bajo nivel de rentas.

El abuso que históricamente hemos hecho no sólo de la utilización de los servicios sanitarios, incluyendo el despilfarro en medicamentos innecesarios, ha contribuido también a esta situación deficitaria en la que nos encontramos.

Nos guste o no, habrá que afrontarlo a un juego a dos bandas, por una parte la Administración deberá sanear otros sectores y así poder destinar más recursos a este bien básico a la vez que debe acometer una reestructuración en el propio sistema sanitario a fin de conseguir una mejor optimización de esos recursos, y por otra parte, el ciudadano en un ejercicio de responsabilidad deberá utilizar los servicios de forma más razonable y cuando la necesidad lo exija.

Alguien dijo alguna vez que nada conciencia más a la gente que hacerla pagar para que valoren el servicio que reciben aunque creo que si esto se produjese supondría una vía recaudatoria más para nuestros poderes públicos.

En todo caso el dilema no tardará en despejarse.

Soy Goyo Vilda y en este blog comparto contigo mis inquietudes y reflexiones semanales. Para atender tus intereses personales o necesidades empresariales estoy a tu disposición con todo el equipo técnico de ALFICO. Puedes usar el formulario de contacto de nuestra web o el teléfono 979 123 738.

viernes, 16 de septiembre de 2011

EL DESEMPLEO Y LA ESTADÍSTICA

Hay quien sostiene que la estadística se convierte en una ciencia diabólica dependiendo de quién la realiza y según la toma de datos en los que se apoya el estudio que queremos analizar, en todo caso, hay momentos en los que por mucho que se intenten trastocar o maquillar ambas variables el resultado se antoja irrefutable.

Si tenemos en cuenta que a fecha de hoy el desempleo que venimos padeciendo, de forma más intensa que nunca, se ha convertido en nuestra primera preocupación ciudadana, desbancando incluso al ya tradicional y trágico problema del terrorismo, nos podemos hacer una idea de la importancia que adquiere un análisis real y riguroso, tanto en su aspecto cuantitativo como cualitativo, de la problemática que presenta en nuestro país el mercado laboral.

La realización de un estudio transparente y claro de nuestro mercado de trabajo traería como consecuencia última sacar las conclusiones que bien podrían ayudarnos a tomar una serie de soluciones adecuadas para paliar, en la medida de lo posible, lo que a buen seguro se ha convertido, y por largo tiempo, se convertirá en un problema de gran calado que torpedea duramente la línea de flotación de ésta nuestra sociedad, que no es otra que el derecho constitucional a que todo ciudadano disponga de la oportunidad de ocupar un puesto de trabajo y así se desarrolle tanto en el aspecto profesional y como personal.

El problema del desempleo, verdadera guillotina del futuro de jóvenes y no tan jóvenes, y por la importancia que adquiere su dimensión, se viene analizando históricamente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a través de la Encuesta de Población Activa (EPA) desde allá por el año 1964.

A lo largo de los años, el método estadístico, y dada nuestra integración en la Unión Europea, ha ido sufriendo ciertas transformaciones en el modo y en el método a fin de perseguir la uniformidad de datos con el resto de países de la Unión, todo ello, recogido en los distintos Reglamentos números 577, 1.897 y 2.257 de los años 1998, 2000 y 2003, respectivamente.

En el año 2002 se introdujo un gran cambio en la metodología de la EPA que afectó tanto a las definiciones utilizadas en la encuesta como al proceso de cálculo de los resultados.

En el 2005 los cambios supusieron una nueva EPA y ruptura de la serie histórica de información.


La EPA realiza el estudio estadístico de nuestro mercado laboral sobre una población igual o superior a los 16 años. En base a este segmento de población, analiza el volumen que existe de personas ocupadas, desempleadas e inactivas sobre una población potencialmente activa; lo que permite calcular la “tasa de actividad” de nuestra población.

En el plano de las definiciones, y a modo sencillo, diré de forma escueta que se considera:
  • Ocupado, a la persona con trabajo remunerado.
  • Parado, a la persona que no está ocupada y que busca empleo activamente o espera encontrarlo.
  • Población Inactiva, a los estudiantes, amas de casa, jubilados, enfermos para trabajar y los que no buscan empleos.
  • Población Activa, lo forman ocupados y parados.
  • Tasa de Desempleo, sería el número total de parados entre el total de población activa, en tantos por ciento.
  • Desempleo Estructural, al desempleo de largo plazo e involuntario que no disminuye ni desaparece y que va muy ligado al desarrollo tecnológico.
  • Desempleo Coyuntural, al desempleo ligado a la evolución propia de la economía, siendo cíclico. Esto es, aumenta o disminuye según evolucione esa economía.
Hasta aquí los conceptos técnicos, pero lo que realmente resulta relevante es saber en qué situación se encuentra nuestro mercado laboral con respecto al resto de los países de nuestro entorno, por qué nuestro mercado resulta tan sensible a los cambios cíclicos de la economía, por qué sufre un deterioro tan rápido y con tanta ralentización se recupera, y lo que es más grave por qué presenta tasas de desempleo tan galopantes y duraderas en el tiempo, al cierre del primer trimestre del presente año era del 20,89 % (4.833.700 parados), lo que conlleva una carga dramática para el futuro de familias y parados, sin entrar en lo que supone para una sociedad un aspecto para mí de vital importancia como es la fuga de talentos al exterior, entre otras consecuencias.


Una de las explicaciones que se podría dar a la composición de nuestro desempleo sería que, desde siempre, nuestro mercado laboral ha presentado una dualidad, que se podría explicar de forma sencilla, porque existe una parte de nuestro mercado compuesto por trabajadores de más edad y con contratos indefinidos con una mayor protección laboral y mejores remuneraciones, y otra parte, donde existen trabajadores jóvenes con contratos temporales y un alto grado de desprotección.

Esto provoca efectos negativos en nuestra productividad, dado que esos trabajadores jóvenes y con contratos limitados no tienen acceso a una formación laboral adecuada y así el ajuste en una crisis, como la que ahora vivimos, bien ha podido venir, como suele suceder, por el lado más débil canalizándose a través de despidos masivos en este sector de trabajadores, provocando que en nuestro país tengamos una de las mayores tasas de desempleo juvenil que al cierre de este primer trimestre llega a la escandalosa cifra del 43,61%.

Otro de los aspectos contundentes es que nuestro desempleo estructural nunca ha bajado del 8%, incluso en situaciones de bonanza económica que es donde más se activa nuestra maquinaria de generación de empleo, lo que nos lleva a tener una de las mayores tasas de desempleo dentro de los países que conforman la OCDE.

Parece pues claro, que nuestro mercado de trabajo está fuertemente ligado al nivel de desarrollo que presente nuestra propia economía. Una economía muy intensiva en mano de obra, necesita más mano de obra que otros países para producir lo mismo, y con un bajo nivel de desarrollo tecnológico. Así, y para que nos hagamos una idea, Alemania creciendo el 1% ya genera empleo neto mientras que España necesita hacerlo a tasas del 3%, es decir, el triple.

Si queremos, abatir estas nefastas estadísticas y abandonar la cola de los países generadores de empleo no quedará más remedio que afrontar, de una vez por todas, un verdadero cambio en nuestro modelo productivo.


No hay mayor activo en una sociedad que las personas que lo forman y no hay sociedad que pueda ser desarrollada sin la participación más directa de los que la componen, por eso habrá que abordar programas de alto valor añadido, por la vía del desarrollo tecnológico en todos los campos de nuestra industria, de servicios, en ciencia, educación y en cultura lo que llevará que nuestra sociedad tenga otra dimensión y así nuestra economía dé una verdadera oportunidad a quienes hoy se sienten frustrados y ninguneados por el sistema, donde se incentive la valentía de empresarios, se invierta en investigación y se apueste por un verdadero desarrollo y así provocar que nuestro país abandone de una vez por todas esas nefastas estadísticas que siempre nos acompañan.

Apostar por esto no es un deseo, es una necesidad.

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sábado, 13 de agosto de 2011

PLAN DE PENSIONES... ESTATAL

El año 2011 nos ha traído, una vez más, otra perla legislativa con respecto a nuestro Sistema de Pensiones a través de la llamada Reforma del Sistema de Pensiones que se regula por la Ley sobre la actualización, adecuación y modernización del sistema de la Seguridad Social (Ley 27/2011 del 1 de Agosto, BOE 184).

En lo tocante a nuestro Sistema de Pensiones no es ésta la única reforma sobrevenida a la largo de la historia de nuestro régimen pensionista pero, sin lugar a dudas, resulta la más mediática de las producidas hasta el momento por dos motivos fundamentales; primero, porque se produce en un entorno económico altamente crítico y, segundo, porque torpedea la línea de flotación del cotizante más abnegado.
Recordemos, brevemente y a título informativo, aquellas reformas acometidas con anterioridad:

  • En el año 1985 se incrementa el período mínimo de cotización que pasa de 10 a 15 años y el cómputo de la Base Reguladora que pasa desde los 2 hasta los 8 años.
  • En 1994 se constituye la Comisión para el Informe sobre Problemas y Reformas del Sistema.
  • En 1995 se produce el llamado Pacto de Toledo y sus "15 Recomendaciones".
  • En 1996 se produce el Acuerdo sobre Consolidación y Racionalización del Sistema de la Seguridad Social.
  • En 1997 se aprueba la Ley 24/1997, de 15 de julio, de Consolidación y Racionalización del Sistema de la Seguridad Social, donde se regulan dos aspectos fundamentales como es el incremento del cómputo de la Base Reguladora que pasa de los 8 a los 15 años y la creación del llamado Fondo de Reserva.
  • En 2001 se aprueba la Ley 35/2002, de 12 de julio, de Medidas para el establecimiento de un Sistema de Jubilación gradual y flexible. Se establece la jubilación a partir de los 65 años y la jubilación anticipada a partir de los 61 años.
  • En 2003 se produce el Informe de la Comisión no permanente para la valoración del Pacto de Toledo y sus 22 Recomendaciones. Se aborda la proporcionalidad entre la pensión y toda la vida laboral.
  • En 2006 se produce el llamado "Acuerdo sobre Medidas en Materia de la Seguridad Social".
Hasta llegar a la reforma actual que, a grandes rasgos, regula una serie de modificaciones entre las que se encuentran:
  • Primera.- Aumento paulatino de la edad de jubilación, a partir del año 2013 y hasta el 2027, pasando de los 65 años actuales a los 67 años.
  • Segunda.- Ampliación gradual de los años de cálculo, desde el año 2013 hasta el 2022, pasando de los últimos 15 años actuales hasta los 25 años.
  • Tercera.- Incremento progresivo, desde 2013 al 2027, de los años de cotización para la obtención de la pensión máxima, pasando de los necesarios 35 años a 37 años cotizados, y con 65 años cumplidos, antes precisábamos haber cotizado 35 años y ahora 38 años y medio.
Amen de otra serie de reformas cuantitativas a la hora de calcular lo que se conoce por "Escala de Aseguramiento", que no es otra cosa que el incremento proporcional, a medida que vamos cumpliendo años cotizados y partiendo de una pensión mínima que representa el 50% de la Base Reguladora, teniendo cotizados 15 años mínimos, hasta llegar al 100 % de la nuestra Base Reguladora, lo que significa que será necesario cotizar más años con el nuevo sistema de progresividad para alcanzar ese máximo de pensión.

A todo esto hay que añadir, como colofón, al endurecimiento de esta nueva reforma que la misma no contempla —nunca se contempló— la actualización monetaria en base al incremento del IPC de las bases reguladoras cotizadas en años anteriores. Ello provoca, inevitable y claramente, una pérdida de poder adquisitivo al no recogerse en el cálculo de la pensión el efecto inflacionista.

Si tenemos en cuenta que nuestro Sistema de Pensiones utiliza dos variables para el cálculo de nuestra pensión como son, los períodos de cotización y las aportaciones realizadas, parece razonable pensar que, a mayor esfuerzo, mayor recompensa.

Y, a tenor de todo esto, nuestro sistema en realidad se sustenta sobre bases que pueden llegar a constituir un auténtico fraude al establecer como principio de liquidez del mismo el llamado Sistema de Reparto. Esto es, en resumidas cuentas los que entran pagan a los que salen, lo que se asemeja bastante al fraudulento timo piramidal conocido como "Sistema Ponzi", situación que se va agravando dado que la base de la pirámide, formada por los que entran al sistema, se torna cada vez más estrecha en relación al vértice del la pirámide, los que salen, donde se ensancha cada vez más, entre otros motivos, por el buen dato de esperanza de vida que tenemos añadido al descenso demográfico y aumento del paro juvenil.

Si a todo esto añadimos la permisibilidad de nuestro sistema en la concesión de prejubilaciones, en la cada vez más recurrida opción a los expedientes de los llamados ERE, la falta de trabajo para nuestra masa activa, la incorporación más tardía de los jóvenes al mercado de trabajo… no puede sorprendernos que todo ello nos lleve inexorable e inevitablemente a un colapso de nuestro sistema.

Me pregunto, si no sería posible llevar a cabo un verdadero cambio en el sistema para instaurar un auténtico "Sistema de Capitalización", en vez del que tenemos. Un nuevo sistema donde se constituyese una "unidad de cuenta" por cada cotizante en la que se capitalizasen individualmente las aportaciones realizadas a lo largo de toda la vida laboral y así, llegado el momento de la jubilación, poder tener y disponer del capital adecuado para nuestra jubilación.

¿No sería esto el reflejo de nuestro propio esfuerzo, no reflejaría esto la proporcionalidad que se busca entre la pensión y nuestra vida laboral cotizada....? ¿Sería posible llegar a un "Sistema Mixto"...? ¿Sería posible utilizar el Fondo de Reserva como herramienta para llegar a este sistema de capitalización...?

Dicen los entendidos que esta reforma se ha quedado en un camino intermedio, dado que una de las intencionalidades que se planteaba, utilizando como excusa la, cada vez mayor, esperanza de vida que tenemos, era considerar como verdadera edad de jubilación la de los 70 años, y que, bien por razones sociales o, más bien, político-electoralistas, no llegó a instalarse como uno de los pilares de esta reforma.

En ALFICO nos tememos que esta reforma no será la última que se acometa y ya veremos en la siguiente a que datos socio-político-económicos recurre nuestra clase dirigente para acometer la que, sin lugar a dudas, vendrá y mucho antes de lo que podamos pensar, so pena que nos sea impuesta por exigencia de instituciones u organismos externos a nuestra propia economía.

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jueves, 17 de marzo de 2011

YA PUEDE EFECTUAR SUS CONSULTAS A ALFICO CÓMODAMENTE, A TRAVÉS DE INTERNET

Fieles a nuestra vocación de aproximarle el servicio personalizado en todas las áreas de asesoría en las que el equipo de ALFICO está especializado, recientemente hemos inaugurado nuestra nueva página web, www.alficoasesores.es, en la que se puede encontrar toda la información necesaria para que nos conozca mejor, y donde todos los visitantes pueden encontrar un apartado titulado CONSÚLTENOS, destinado a esa finalidad, de la forma más cómoda y eficiente, para quien desee hacer uso, sin compromiso, de este medio de contacto rápido, directo y discreto.

No lo dude, haga uso de nuestro formulario de consultas para recibir toda la ayuda que precise en sus asuntos legales, tributarios, financieros, contables o laborales.

jueves, 17 de febrero de 2011

ALFICO ES SINÓNIMO DE CONFIANZA EN LA ASESORÍA Y GESTIÓN EFICAZ PERSONALIZADAS

Este blog o bitácora nace con la vocación de constituir un punto de encuentro para el equipo de profesionales de ALFICO y todas las personas físicas o jurídicas que, en cualquier momento o por cualquier circunstancia, precisen la asistencia y asesoría personalizada de expertos especializados en las áreas de servicio que ALFICO viene prestando desde hace más de veinte años.

Desde aquí, trataremos de mantener actualizado el nivel de información general que se precisa en estos complejos tiempos de cambios económicos, fiscales y legislativos, para orientar de la forma más adecuada el rumbo y la necesaria toma de decisiones empresariales, profesionales o privadas.

Se ha dicho que todo blog se alimenta de la participación de sus seguidores. Por ello, esperamos que nos ayude a incluir artículos y noticias de interés colectivo, aportando sus comentarios y sugerencias. Gracias de antemano por su participación.


En ALFICO sabemos que gestionar eficazmente su negocio y economía no es un juego de azar. Trabajando con ALFICO, usted no correrá riesgos innecesarios.

No dude en consultarnos su caso. Estamos a su servicio para garantizarle la mejor atención sin compromisos previos.

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