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sábado, 19 de noviembre de 2011

LAS PEQUEÑAS EMPRESAS ESPAÑOLAS

“Las medianas, pequeñas y microempresas (PYME’s) son el motor de la economía europea. Constituyen una fuente fundamental de puestos de trabajo, generan espíritu empresarial e innovación en la Unión Europea, y por ello, son vitales para promover la competitividad y el empleo”,  es la afirmación del Sr. Günter Verheugen, responsable de Empresa e Industria de la Comunidad Europea.

Dentro del marco de la UE y en aras de unificar el criterio para considerar lo que se conoce a nivel europeo el concepto de Pyme tendremos que estar a lo que nos dicta la recomendación 2003/361/CE publicada en el Diario Oficial de la UE de 30 de mayo del 2003 que entró en vigor el día 1 de enero del 2005 donde se delimita lo siguiente:
a) Mediana Empresa, aquella que tiene menos de 250 trabajadores y un volumen de negocio no superior a 50 millones de euros.
b) Pyme, aquella que tiene menos de 50 trabajadores y un volumen de negocio no superior a 10 millones de euros.
c) Micropyme, aquella que tiene menos de 10 trabajadores y un volumen de negocio no superior a 2 millones de euros.
En estos momentos el peso de las pymes en España representan el 78% del conjunto total de las empresas que operan estando la media europea en el 67,4%,

El empleo y autoempleo que generan esta clase de empresas va en consonancia con el peso dentro del aparato económico que no es otro que el 80% del total del empleo existente que se genera tanto en el conjunto de nuestro país como en el de la UE.

La problemática que presentan actualmente esta clase de empresas de reducida dimensión se ha venido fraguando a lo largo de la historia económica más reciente, males por otra parte con un denominador común para el conjunto de los países europeos, lo que ha llevado que en una situación como la actual donde el azote de la crisis se hace cada vez más evidente haya puesto a estas empresas en el disparadero mostrándose altamente sensibles y provocando una situación de  insostenibilidad acompañado de cuadro de destrucción de empleo verdaderamente preocupante.

Atendiendo a un análisis simple la problemática que las aqueja  viene por varias vías.

El primero de los inconvenientes que presentan es su baja capitalización, esto es, apenas presentan patrimonio empresarial propio para poder acometer con garantías la financiación de sus proyectos lo que provoca la falta de recursos financieros que les son necesarios.

El segundo es su tamaño que impide una expansión de sus propios negocios a nivel nacional y más aún en el ámbito internacional.


El tercero se plantea dentro del ámbito laboral espacial donde existe, fundamentalmente en nuestra legislación, una rigidez que hace que no en pocos casos se ahuyente la contratación de personal por parte de la gran mayoría de ellas.

Y el cuarto, a mi modo de ver, es el protocolo que presenta actualmente nuestro país  a la hora de poner en marcha la máquina legislativa. Se crean muchas y demasiadas leyes difícilmente asimilables para estas pequeñas empresas, amén que esas mismas leyes van más encaminadas a otra clase de empresas de mayor tamaño. 

Si a esto añadimos que la deuda que mantienen nuestras distintas administraciones con esta clase de empresas llega a la friolera de 12.000 millones de euros lo que ha provocado la desaparición de unas 300.000 en los últimos cuatro años nos mostrará la realidad en la que se mueven.

Cientos de miles de Pymes han dejado de existir.
No sé lo que nos deparará el nuevo gobierno entrante, en todo caso, si queremos que esta catarsis acabe, habrá que acometer una profunda y verdadera reforma de nuestra política empresarial que consiga crear  un entorno y condiciones favorables para la recuperación del tejido empresarial e industrial que representan nuestras pequeñas empresas y así recuperar el pulso y la senda de generación de empleo.

Habrá que acometer reformas en el aspecto laboral aplicando una legislación más flexible que favorezca la contratación de personas, se tendrá que apostar por un apoyo a empresarios jóvenes y no tan jóvenes con iniciativa creadora, habrá que tener en cuenta medias fiscales diseñando legislaciones que sean más propias para esta clase de empresas y, en definitiva, habrá que prestar más atención, por parte de nuestra clase política, hacia este sector empresarial a fin de que recuperen la confianza necesaria y de forma urgente.

Soy Goyo Vilda y en este blog comparto contigo mis inquietudes y reflexiones semanales. Para atender tus intereses personales o necesidades empresariales estoy a tu disposición con todo el equipo técnico de ALFICO. Puedes usar el formulario de contacto de nuestra web o el teléfono 979 123 738.

viernes, 16 de septiembre de 2011

EL DESEMPLEO Y LA ESTADÍSTICA

Hay quien sostiene que la estadística se convierte en una ciencia diabólica dependiendo de quién la realiza y según la toma de datos en los que se apoya el estudio que queremos analizar, en todo caso, hay momentos en los que por mucho que se intenten trastocar o maquillar ambas variables el resultado se antoja irrefutable.

Si tenemos en cuenta que a fecha de hoy el desempleo que venimos padeciendo, de forma más intensa que nunca, se ha convertido en nuestra primera preocupación ciudadana, desbancando incluso al ya tradicional y trágico problema del terrorismo, nos podemos hacer una idea de la importancia que adquiere un análisis real y riguroso, tanto en su aspecto cuantitativo como cualitativo, de la problemática que presenta en nuestro país el mercado laboral.

La realización de un estudio transparente y claro de nuestro mercado de trabajo traería como consecuencia última sacar las conclusiones que bien podrían ayudarnos a tomar una serie de soluciones adecuadas para paliar, en la medida de lo posible, lo que a buen seguro se ha convertido, y por largo tiempo, se convertirá en un problema de gran calado que torpedea duramente la línea de flotación de ésta nuestra sociedad, que no es otra que el derecho constitucional a que todo ciudadano disponga de la oportunidad de ocupar un puesto de trabajo y así se desarrolle tanto en el aspecto profesional y como personal.

El problema del desempleo, verdadera guillotina del futuro de jóvenes y no tan jóvenes, y por la importancia que adquiere su dimensión, se viene analizando históricamente por el Instituto Nacional de Estadística (INE) a través de la Encuesta de Población Activa (EPA) desde allá por el año 1964.

A lo largo de los años, el método estadístico, y dada nuestra integración en la Unión Europea, ha ido sufriendo ciertas transformaciones en el modo y en el método a fin de perseguir la uniformidad de datos con el resto de países de la Unión, todo ello, recogido en los distintos Reglamentos números 577, 1.897 y 2.257 de los años 1998, 2000 y 2003, respectivamente.

En el año 2002 se introdujo un gran cambio en la metodología de la EPA que afectó tanto a las definiciones utilizadas en la encuesta como al proceso de cálculo de los resultados.

En el 2005 los cambios supusieron una nueva EPA y ruptura de la serie histórica de información.


La EPA realiza el estudio estadístico de nuestro mercado laboral sobre una población igual o superior a los 16 años. En base a este segmento de población, analiza el volumen que existe de personas ocupadas, desempleadas e inactivas sobre una población potencialmente activa; lo que permite calcular la “tasa de actividad” de nuestra población.

En el plano de las definiciones, y a modo sencillo, diré de forma escueta que se considera:
  • Ocupado, a la persona con trabajo remunerado.
  • Parado, a la persona que no está ocupada y que busca empleo activamente o espera encontrarlo.
  • Población Inactiva, a los estudiantes, amas de casa, jubilados, enfermos para trabajar y los que no buscan empleos.
  • Población Activa, lo forman ocupados y parados.
  • Tasa de Desempleo, sería el número total de parados entre el total de población activa, en tantos por ciento.
  • Desempleo Estructural, al desempleo de largo plazo e involuntario que no disminuye ni desaparece y que va muy ligado al desarrollo tecnológico.
  • Desempleo Coyuntural, al desempleo ligado a la evolución propia de la economía, siendo cíclico. Esto es, aumenta o disminuye según evolucione esa economía.
Hasta aquí los conceptos técnicos, pero lo que realmente resulta relevante es saber en qué situación se encuentra nuestro mercado laboral con respecto al resto de los países de nuestro entorno, por qué nuestro mercado resulta tan sensible a los cambios cíclicos de la economía, por qué sufre un deterioro tan rápido y con tanta ralentización se recupera, y lo que es más grave por qué presenta tasas de desempleo tan galopantes y duraderas en el tiempo, al cierre del primer trimestre del presente año era del 20,89 % (4.833.700 parados), lo que conlleva una carga dramática para el futuro de familias y parados, sin entrar en lo que supone para una sociedad un aspecto para mí de vital importancia como es la fuga de talentos al exterior, entre otras consecuencias.


Una de las explicaciones que se podría dar a la composición de nuestro desempleo sería que, desde siempre, nuestro mercado laboral ha presentado una dualidad, que se podría explicar de forma sencilla, porque existe una parte de nuestro mercado compuesto por trabajadores de más edad y con contratos indefinidos con una mayor protección laboral y mejores remuneraciones, y otra parte, donde existen trabajadores jóvenes con contratos temporales y un alto grado de desprotección.

Esto provoca efectos negativos en nuestra productividad, dado que esos trabajadores jóvenes y con contratos limitados no tienen acceso a una formación laboral adecuada y así el ajuste en una crisis, como la que ahora vivimos, bien ha podido venir, como suele suceder, por el lado más débil canalizándose a través de despidos masivos en este sector de trabajadores, provocando que en nuestro país tengamos una de las mayores tasas de desempleo juvenil que al cierre de este primer trimestre llega a la escandalosa cifra del 43,61%.

Otro de los aspectos contundentes es que nuestro desempleo estructural nunca ha bajado del 8%, incluso en situaciones de bonanza económica que es donde más se activa nuestra maquinaria de generación de empleo, lo que nos lleva a tener una de las mayores tasas de desempleo dentro de los países que conforman la OCDE.

Parece pues claro, que nuestro mercado de trabajo está fuertemente ligado al nivel de desarrollo que presente nuestra propia economía. Una economía muy intensiva en mano de obra, necesita más mano de obra que otros países para producir lo mismo, y con un bajo nivel de desarrollo tecnológico. Así, y para que nos hagamos una idea, Alemania creciendo el 1% ya genera empleo neto mientras que España necesita hacerlo a tasas del 3%, es decir, el triple.

Si queremos, abatir estas nefastas estadísticas y abandonar la cola de los países generadores de empleo no quedará más remedio que afrontar, de una vez por todas, un verdadero cambio en nuestro modelo productivo.


No hay mayor activo en una sociedad que las personas que lo forman y no hay sociedad que pueda ser desarrollada sin la participación más directa de los que la componen, por eso habrá que abordar programas de alto valor añadido, por la vía del desarrollo tecnológico en todos los campos de nuestra industria, de servicios, en ciencia, educación y en cultura lo que llevará que nuestra sociedad tenga otra dimensión y así nuestra economía dé una verdadera oportunidad a quienes hoy se sienten frustrados y ninguneados por el sistema, donde se incentive la valentía de empresarios, se invierta en investigación y se apueste por un verdadero desarrollo y así provocar que nuestro país abandone de una vez por todas esas nefastas estadísticas que siempre nos acompañan.

Apostar por esto no es un deseo, es una necesidad.

Soy Goyo Vilda y en este blog comparto contigo mis inquietudes y reflexiones semanales. Para atender tus intereses personales o necesidades empresariales estoy a tu disposición con todo el equipo técnico de ALFICO. Puedes usar el formulario de contacto de nuestra web o el teléfono 979 123 738.
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